Una mujer de carácter

Nací en la región de Lagoa dos Santos y me mudé siendo todavía joven a Cachoeira do Peixe, en la zona rural de Ceará. Cuando era niña siempre nos estábamos mudando, siempre vivíamos en la tierra de alguien. Pasamos momentos difíciles y aprendí de eso. Un vecino me enseñó a leer y escribir; no fui a la escuela hasta los 14 años. Me casé a los 17 y tuve a mis dos primeros hijos (Erislângio de 21, y Eduardo de 18), pero más tarde me separé.

Nunca me imaginé que una princesa se pondría las zapatillas que yo he ayudado a fabricar. La agricultura ecológica es definitivamente una manera de empoderar a las mujeres.”
Rita Ambrósio de Melo - agricultora de 39 años.

Comencé a sembrar cultivos para ganar dinero. Salía todos los días a las 4 de la mañana, caminaba 15 kilómetros para llegar a la plantación y volvía a las 5 pm. Cuando tenía 24 años, ayudé a crear la Asociación Nossa Senhora das Graças (Nuestra Señora de las Gracias). Conseguimos comprar un terreno e impulsar la agricultura de la región. Yo era la única mujer lo bastante valiente como para unirme a los hombres. Entonces pensé: ‘Este será el billete para mi vida y para el futuro de mis hijos’. Después de eso, terminé mis estudios y construí mi casa. Soy una luchadora.


​Hace dos años, a través de la ONG Esplar, en alianza con Fundación C&A, el proyecto ‘Moco Cotton Organic Farming Consortiums’ (Consorcios de agricultura ecológica del algodón Mocó) llegó a nuestra comunidad. Practicamos la agricultura ecológica, que aprovecha el suelo sin dañar al medio ambiente, en un proceso libre de pesticidas. Todo el algodón producido se vende a través de las asociaciones de agricultores familiares a la Cooperativa Justa Trama, en Rio Grande do Sul, y a Veja Fair Trade, una empresa francesa de comercio justo que llegó a Brasil como Vert y fabrica zapatillas deportivas. Nunca me imaginé que una princesa se pondría las zapatillas que yo he ayudado a fabricar. (La duquesa Meghan Markle lució recientemente uno de los modelos de la marca).


Participar en el proyecto nos dio alas. Las mujeres pasaron a estar más unidas, se fortaleció el vínculo de amistad. Nuestra autoestima, conocimiento y experiencia han crecido. El proyecto ha ampliado nuestra visión. Hay 15 mujeres en el grupo y todas se han vuelto más independientes. Ya no esperan a que sus maridos les digan qué plantar. Tenemos metas mayores, sabemos dónde queremos ir y cómo abrirnos camino. Nos apoyamos mutuamente para convertir nuestros sueños en realidad.

 

​La agricultura ecológica es, sin duda, una manera de empoderar a las mujeres. Hoy tenemos más oportunidades en este mundo de hombres. Nunca estaríamos donde estamos ahora sin ese cambio en la relación entre hombres y mujeres. Siento que participo más activamente, y estoy transformando el lugar donde vivo.

​Con la llegada de este proyecto, he tenido más oportunidades y he cambiado mi vida.Creo que eso es válido para todas las mujeres y también para las generaciones futuras. Ahora somos fuertes, pero podemos volvernos aún más fuertes. Imagino un futuro mejor no solo para mí, sino también para mis hijas, mis hijos (también tenemos a Jefferson de 15, Camily Vitória de 12 años y João Pedro de 5) y toda la comunidad.

Me encanta vivir en el campo. Creo que ofrece mucho más que la ciudad. Mis hijos tienen ganado y campo para recorrer. En la ciudad, los hijos de mis amigos solo dedican tiempo a sus teléfonos. Por la noche, enseño matemáticas y portugués a jóvenes y adultos. Mi sueño para el futuro es ir a la Universidad, y sé que un día lo conseguiré.”

"Este texto es parte de una serie publicada por la revista Marie Claire Brazil en colaboración con Fundación C&A. Da click aquí para ver la versión original de la nota:"

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