Un viaje colectivo hacia la autonomía

Un viaje colectivo hacia la autonomía

Ana Cláudia Alves da Silva vivió una infancia muy feliz con sus hermanos, en Brasilia, la capital de Brasil. Formó una familia muy joven, pero con solo 21 años perdió a su marido. Con cuatro hijos a su cargo, decidió buscar un lugar más tranquilo para vivir, un lugar en el que sus hijos pudieran crecer seguros y felices. Hizo las maletas, se despidió de la gran ciudad y puso rumbo al asentamiento Novo Zabelê, una pequeña comunidad rural situada en el interior del estado de Piauí, en el noreste de Brasil.

Allí, Ana Cláudia volvió a estudiar y se licenció como Técnica en Administración. Al acabar la carrera empezó a trabajar en la organización de productores y productoras sustentables del municipio y, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos durante sus estudios, ayudó a mejorar la comercialización y la contabilidad del grupo.

Hoy, además de agricultora, Ana Cláudia es secretaria y forma parte de la comisión ejecutiva de la asociación de agricultores de la región. Esas asociaciones son los denominados Organismos Participativos de Evaluación y Conformidad Sustentable (OPAC). La OPAC a la que pertenece nació con el objetivo de certificar el algodón sustentable local y atiende a unas 30 familias.

Al certificarse como sustentable, el valor añadido del producto aumenta, lo que beneficia al agricultor. En las comunidades en las que existen OPACs, la certificación depende de la evaluación colectiva de las agricultoras y agricultores asociados. Es decir, la propia comunidad se evalúa y colabora entre sí, garantizando que todos cumplen los requisitos necesarios para convertirse en productores sustentables.

“Cuando un producto se certifica como sustentable, mejoramos su credibilidad y le aportamos valor añadido. La certificación ha aumentado el valor de nuestro producto y también de nuestro trabajo como agricultoras”, cuenta Ana Cláudia.

Organización colectiva

El proyecto “Algodón en consorcios agroecológicos”, desarrollado por la ONG Diaconia con el apoyo de Fundación C&A, está reforzando la producción sustentable en seis estados del semiárido brasileño ofreciendo asesoría técnica y fomentando la organización colectiva en las comunidades agroecológicas a través de las OPACs.

Ana Cláudia destaca la importancia del trabajo llevado a cabo en la comunidad, sobre todo por el enfoque adoptado por Diaconia y las ONGs locales, aliadas del proyecto. En lugar de imponer lo que había que hacer, mostraron la fuerza y el potencial de las trabajadoras y trabajadores y que actuando de forma colectiva serían más fuertes.

“Las ONGs aliadas de Diaconia en las comunidades donde está presente el proyecto desempeñan un papel fundamental: entender la diversidad en el seno de cada región y ayudar a las comunidades a organizarse”, dice la agricultora.

El trabajo en grupo ya ha aportado muchos avances, entre los que se encuentra una página web para comercializar la producción agroecológica de hortalizas, verdura y fruta de los agricultores de la región. A pesar de ser reciente, ya se están realizando compras gracias a ella. Aunque por el momento se dirige solo a los compradores de la ciudad, se está trabajando en un plan de expansión a otras regiones.

Además de estimular la asesoría técnica en el campo y en materia de comercialización, también se quiere incentivar una mayor transparencia en el proceso de compraventa de los productos. “Para nosotros es muy seguro producir algodón sabiendo a quién se lo vamos a vender. Ya no es aceptable que las agricultoras y agricultores cosechen un campo grande y luego no sepan a quién se lo venden. Hoy, la OPAC ayuda con esos temas”, explica Ana Cláudia.

Al rememorar la historia de la organización, Ana Cláudia narra las luchas y los obstáculos a los que se ha enfrentado la comunidad y se muestra muy satisfecha con el trabajo realizado.  

“Estamos muy orgullosos de nuestra trayectoria porque todo lo que hemos construido en el pasado nos ha permitido avanzar por buen camino; hoy estamos cosechando los frutos de ese trabajo”, recuerda.

Autonomía financiera

Según Ana Cláudia, antes existía la sensación de que la remuneración que recibían las agricultoras no era justa, al compararla con la de los hombres, pero las cosas cambiaron con la llegada de la asociación a la región. Ve que hoy en día las mujeres consiguen mantenerse y, aún más, formar parte de los procesos de toma de decisión, desempeñando distintos roles dentro de la OPAC.

“La mayor fuerza de la OPAC son las mujeres”, dice Ana Cláudia. “Hemos apoyado a esa asociación en todos los detalles. Desde la organización de reuniones hasta la parte financiera, somos las mujeres las que estamos al frente. ¡Y con mucho orgullo!”, completa.

Los beneficios del trabajo colectivo no se traducen solo en el aumento de los ingresos y una mejor organización de la comunidad. Ha dado voz y espacio a las agricultoras, que hoy se sienten mucho más independientes y empoderadas. “Todo lo que hemos construido en los últimos años ya no se puede perder. La mujer agricultora ha ganado visibilidad. Ya no es aquella mujer con un cubo de agua en la cabeza, con una recua de hijos corriendo detrás. Ha dejado de ser esa mujer. Es una mujer guapa, es la mujer que planta el algodón”, dice la agricultora.

Sobre Diaconia

Diaconia es uno de los aliados de Fundación C&A que ayuda a fortalecer a las agricultoras y agricultores sustentables y aumentar la visibilidad de la producción de algodón sustentable en Brasil con la ayuda de organizaciones regionales. Lea más información sobre el proyecto aquí.


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