Siendo solidarios, podemos acabar con la violencia de género en el trabajo

Por Robin Runge

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Mi trabajo en Solidarity Center me recuerda constantemente el poder de la acción colectiva para provocar cambios, y hay pocos ejemplos tan claros de ello como el trabajo que realizamos con nuestros aliados sindicales para acabar con la violencia de género en el lugar de trabajo.

Fundación C&A lleva años enfrentando esta situación en la industria de la moda, aunque no se trata de un problema exclusivo del mundo de la moda, sino que afecta a todos los sectores y a todas las cadenas de suministro.

Nuestra lucha alcanzó un hito fundamental este año cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobó en votación el Convenio sobre la violencia y el acoso (C190), el primer documento de derecho laboral internacional que reconoce a los y las trabajadoras el derecho a trabajar sin temor a sufrir abusos o acosos, lo que incluye la violencia y el acoso por razón de género.

Tras esta votación histórica, este año seguimos viviendo un momento álgido con la campaña 16 días de activismo contra la violencia de género, iniciada el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género.

Pese a la existencia de días internacionales y de campañas como esta repartidas a lo largo del calendario global, la violencia de género y el acoso siguen siendo una lamentable realidad en todo el mundo. Es una epidemia en nuestros centros de trabajo y el principal obstáculo a la igualdad de género en el entorno laboral. Y aun sabiendo esto, un tercio de los países no han dispuesto protecciones formales para los trabajadores y las trabajadoras, e incluso en aquellos países en los que existen leyes protectoras, estas son a menudo incoherentes o no se aplican correctamente.

Nos encontramos en la antesala de un gran cambio, y por ello la campaña 16 días de activismo lleva este año el lema #RatifyILO190 (ratificar OCI190). A través de nuestros aliados locales vamos a crear presión sobre gobiernos de todo el mundo para que mantengan sus promesas de ratificar formalmente el Convenio C190. Basta con que dos países den el paso y ratifiquen el C190 para que pase a ser, en un plazo de doce meses, ley vigente para todos los estados miembros de la OIT.

El Convenio C190 puede parecer una mera declaración legal de buenas intenciones, muy alejada de la lucha cotidiana de las trabajadoras y otros colectivos vulnerables en el trabajo, pero en realidad ha sido redactado y defendido por organizaciones de base y por agrupaciones de trabajadores concienciados de un gran número de países. El Convenio es un reflejo de sus experiencias prácticas.

Lo importante del Convenio es que establece una norma internacional para la protección de todos los trabajadores, no solo una protección para mujeres y colectivos vulnerables, sino una protección tanto formal como informal para todos los trabajadores de todos los sectores. El ámbito de aplicación es intencionalmente amplio, inclusivo e intersectorial. Protege a trabajadores y trabajadoras más allá del entorno específico de sus actividades, y reconoce que la violencia puede producirse en el trayecto de ida y vuelta al trabajo, mediante ciberacoso, o en las viviendas facilitadas por los empleadores. Desgraciadamente, a menudo conocemos muchos casos de mujeres que son atacadas en los baños de sus centros de trabajo. El C190 ayudará a poner fin a estas injusticias.

En la asamblea general de las Naciones Unidas celebrada en septiembre, Fundación C&A propuso una declaración conjunta de apoyo al convenio C190, denominada Our Commitment to a Future with Fair Work (Nuestro compromiso por un futuro con trabajo justo), junto con otras fundaciones como Freedom Fund, Fundación Avina, Humanity United y Open Society.

Para poder escribir un nuevo guion para trabajadores y trabajadoras, necesitamos movilizarnos desde abajo, desde movimientos de base, ONG centradas en derechos humanos y derechos de la mujer, representantes del sector y fundaciones corporativas. Cuando todos y todas reclamemos a los gobiernos y las empresas un cambio, el coro de nuestras voces será imposible de ignorar.