Vida Después del Trabajo Forzado: La Acuicultora

En la serie “Vida Después del Trabajo Forzado” de Fundación C&A, el fotógrafo Ryan Lobo conoce a mujeres que han reconstruido sus vidas después de trabajar en alguna forma particular del trabajo forzado llamado Sumangali. Ellas han compartido sus historias personales de amor, lucha y esperanzado para el futuro.

“Me enamoré de Prabhukumar cuando trabajaba en la hilandería. Éramos de diferentes castas y decidimos casarnos. A pesar de ser amenazados con ser desterrados nos casamos. Tuve una hija y dejé de trabajar en el esquema Sumangali, como no había nadie más que cuidara de mi hija y las largas horas, estar constantemente parata, el ruido y la contaminación estaban dañando mi salud. Éramos lo más felices que habíamos sido nunca. Tuve un hijo y entonces Prabhukumar se cayó de un árbol de coco y quedó paralizado. Necesitaba encontrar una manera de cuidar de toda mi familia mientras me quedaba en casa.

Realmente creía que la vida no podría ser mejor. Estaba bendecida con un esposo amoroso y niños sanos pero todo cambió con la parálisis de mi esposo. Me encontré sola en el mundo con un esposo dependiente y niños que cuidar."

Me encontré sola en el mundo con un esposo dependiente y niños que cuidar.”
Ex-trabajadora Sumangali - Karupayi

“De ser el único sostén de la familia, Prabhukumar estaba transformado repentinamente en un ser un inválido, físicamente incapaz de cuidar de si mismo. Necesito evacuar sus intestinos con guantes quirúrgicos dos veces al día. La vida puede cambiar.

Mi mundo parecía haber acabado. Nunca imaginé que esto podría sucederme. Nadie se lo imagina, creo. Tenía dos niños y un esposo incapaz de cuidar de nosotros ni de si mismo. Fui aconsejada por mi familia para abandonarlo ya que sería una carga. Si lo dejaba, el podía morir. Pero sólo yo sabía que no hubiera muerto por su condición si no de un corazón roto. Tomé la decisión. Decidí nunca dejarlo y vivir enamorada. Vivir enamorada, ¿que más podía pedir?

Necesitaba un ingreso y la libertad de cuidar de mi familia. Nadie podía ayudar. Hasta nuestras familias nos rechazaban y había una enorme presión para que lo abandonara.

Me encontré con trabajadores sociales de una organización llamada 5s y ellos me guiaron para conseguir un préstamos y empezar un pequeño negocio. No fue sencillo pero no quería dejar mi hogar ya que tenía dos niños y un esposo que cuidar, así que decidí iniciar una granja de peces. De esa manera podría ganar dinero y quedarme en casa.”

Tomé una decisión. Decidí nunca dejarlo y vivir enamorada. Vivir enamorada, ¿qué más podía pedir?”
Ex-trabajadora Sumangali - Karupayi

Me pidieron unirme a un grupo de otras seis mujeres de mi aldea que trabajaban en el molino y formar JLB (Joint Liability Group) con el cual me dieron un préstamos de $25,000 rupias (cerca de 320 euros). Con ese dinero inicié mi granja de peces. Compro alevines, los alimento cada día y los vendo cuando llegan a cierto tamaño.

Mi deseo más grande – mi único deseo- es poder ver a mi marido caminar de nuevo. Por eso daría lo que sea. Excepto la vida cómo es.

Inicialmente las cosas eran muy difíciles. Teníamos que cavar los hoyos, traer agua de la fuente común y negociarla, pero eventualmente generé un sueldo mensual. Un negocio en casa significa que puedo pasar mi tiempo cuidando a mi familia. Significa que podía comprar a mi esposo mejor arroz para que su estómago pudiera trabajar mejor. La maquila no me pagaba lo suficiente y no me daba el tiempo que mi negocio me da para estar con mi familia. Dirigir mi propio negocio cambió todo.”

Dirigir mi propio negocio cambió todo.”
Ex-trabajadora Sumangali - Karupayi

“Las personas siempre me preguntan porqué no dejé a mi marido. “El no puede sostenerlos y es completamente dependiente de ti.” Decían. Pero Prabhukumar nunca me dejó cuando nos casamos aunque el sufría una presión terrible para no casarse conmigo. No estaba en control de lo que le pasaba a mi marido, pero puedo controlar lo que hago. He decidido vivir enamorada. En nuestra familia vivimos el amor. Eso es todo. ¿Qué más hay que decir? ”

La historia de Karupayi nos recuerda la increíble resistencia de las personas que trabajan en la industria de la confección. En Fundación C&A, nos mantenemos comprometidos en trabajar junto con colaboradores como Freedom Fund y 5s para erradicar el trabajo infantil de la cadena de suministros y hacer de la moda una fuerza para el bien.