La transparencia cambia la realidad del curtido de pieles en Bangladesh

Durante décadas, en torno a 30.000 trabajadores de tenerías ilegales en Blangadesh que suministraban a importantes distribuidores minoristas y marcas trabajaban en condiciones precarias. Esta realidad está cambiando a consecuencia de una iniciativa de Transparentem, la ONG fundada por Benjamin Skinner. Este presentó el trabajo de la ONG, que goza del apoyo de la Fundación C&A a nivel mundial, en el panel organizado en la Conferencia Ethos celebrada en Sao Paulo en octubre del pasado año. A continuación puede leerse nuestra conversación con Benjamin acerca de su trabajo. Para saber más acerca de la labor realizada por la Fundación C&A en relación con la transparencia, puede leerse también la entrevista con Jill Tucker, nuestra  Directora de Innovación y Transformación de Cadenas de Suministro.

Fundación C&A: Cuéntenos un poco sobre su trabajo en Transparentem. ¿Como empezó a trabajar en temas de transparencia? ¿Dónde empezó esto?

Yo era periodista y pensaba que la gente se sentiría indignada al conocer las historias verídicas que yo escribía acerca del trabajo en condiciones de esclavitud. Sin embargo, me di cuenta de que muy pocos de los artículos que yo escribía daban lugar a una acción concentrada contra la esclavitud.  Provocaban indignación, pero no daban lugar a un actuación estratégica contra la esclavitud, y entonces empecé a escribir para Bloomberg Businessweek y, en vez de nombrar a gobiernos que no estaban haciendo lo suficiente y nombrar a delincuentes que actuaban ilícitamente y se mantenían en la sombra, empecé a hablar también sobre las empresas en cuyas cadenas de suministro existía el trabajo en condiciones de esclavitud, y enseguida me di cuenta de que las empresas podían y solían hacer en 48 horas lo que a los gobiernos les lleva 10 años en pensar en hacer. Y esa es la génesis de  Transparentem a alto nivel. Somos una unidad de inteligencia discreta y sin ánimo de lucro que emplea métodos de reporterismo de investigación y de periodismo de investigación, todos ellos legales, encaminados a detectar infracciones sociales y medioambientales endémicas  [restringidas a una determinada zona geográfica] en entornos empresariales y productivos. Empezamos por la industria de la ropa, dando a las marcas y los distribuidores minoristas una oportunidad antes de que esa información llegara a otra gente, para que pudieran abordar el tema con sus propios proveedores. Y vimos que este modelo ha resultado bastante efectivo, cuando le das a la gente la oportunidad de actuar de forma proactiva y no a la defensiva.

Fundación C&A: ¿Cómo puede contribuir Transparentem a una industria de la moda más justa y transparente? 

Yo creo que cuantas más marcas y distribuidores minoristas se den cuenta de que quizá ellos no estén interesados en la transparencia, pero la transparencia está interesada en ellos, entonces estaremos creando y participando, ya sea como consumidores, productores o distribuidores minoristas, en una industria que estará cumpliendo su promesa a los 70 millones de personas que trabajan en ella, que buscan dar su primer paso en la escalera que les saque de la pobreza absoluta. Para esos 70 millones, la industria de la  ropa realmente es una promesa de esperanza, y con demasiada frecuencia yo creo que esa esperanza se transforma en explotación, pero no tiene por qué ser así, y en la mayoría de los casos no es así.

Fundación C&A: ¿Cómo es el trabajo en Bangladesh?

Durante cuarenta años, la industria del curtido de pieles en Bangladesh existía casi sin ningún tipo de regulación, en un lugar llamado Hazaribagh, del que salía el 90-95% del cuero terminado. En 2009, el Tribunal Supremo de Bangladesh dictaminó que  la zona debía cerrarse, lo cual no sucedió. Las estadísticas indicaban que el 90% de los empleados de estas tenerías morían a la edad de 50 años a causa de las malas condiciones ambientales y laborales. Así que nosotros quisimos dar a conocer a la mayoría de las marcas y distribuidores minoristas  los casos en los que considerábamos que sus proveedores estaban comprando pieles curtidas ilegalmente. La idea era dar a esta mayoría de marcas y distribuidores minoristas la oportunidad de reparar sus cadenas de suministro. Buscamos marcas y distribuidores minoristas y les ofrecemos la oportunidad de abordar estos problemas con sus proveedores.

Fundación C&A: ¿Cuáles fueron los resultados de esta iniciativa?

Lo que vimos fue que la mayoría de las empresas a las que se les ofrecía  esta oportunidad de hecho se dirigieron a sus proveedores para plantearles el problema, pero lo que no nos esperábamos era la rápida transformación de la industria del cuero de Bangladesh.  En abril de este año, el gobierno del país cerró todas las tenerías ilegales de Hazaribagh, cambiando así la realidad de unos 30,000 trabajadores. La industria rápidamente montó una tenería en Savar, con una estación central de tratamiento de efluentes, actualmente todavía construcción. Un artículo publicado en el Daily Star señaló que – y naturalmente me gustaría ver un análisis independiente al respecto – se produjo una reducción del 40% en la  contaminación del río Buriganga, considerado muerto por el sector del curtido de pieles. Resulta gratificante ver resultados rápidos y, por supuesto, seguiremos observando para asegurarnos de que también hay resultados sostenibles.

Fundación C&A: ¿Cuáles fueron los principales desafíos durante este proceso, y cuáles las principales lecciones aprendidas?

Yo diría que el principal desafío es convencer a las marcas y los distribuidores  minoristas que vienen de un planteamiento ligeramente distinto en lo que se refiere a los subcontratistas de segundo y tercer nivel, de que esos segundos y terceros subcontratistas de hecho se encuentran dentro de su esfera de influencia y que por tanto deberían incluirse en su esfera de preocupación. Algunas marcas y distribuidores minoristas lo entendieron enseguida, y otros al final no demostraron haberlo entendido. Yo creo que en última instancia la tendencia en el sector será hacia un entendimiento, nuevamente, de que puede que ellos no estén interesados en la transparencia, pero la transparencia está interesada en ellos y en lo que sucede en la producción del algodón, lo que sucede en las fábricas textiles, lo que sucede en el curtido de las pieles, en los centros de teñido, etc., todo eso en última instancia también lo representa el nombre que figura en la etiqueta, y yo creo que esta PIN promueve esa idea. Por cierto, vosotros conocéis el término “PIN”, ¿verdad? Que significa “Nota de Inteligencia Primaria”. Es lo que llamamos una Nota de Inteligencia Primaria, es como llamamos el informe.

Fundación C&A: Si quisiera dejar o enviar un mensaje a personas u organizaciones que están empezando a defender una mayor transparencia y están empezando a explorar las posibilidades en cuanto a transparencia, especialmente en Brasil, ¿qué les diría? 

Bueno, yo creo que en general la buena noticia, en lo que a las marcas y los distribuidores minoristas se refiere, es que la mayoría quiere ponerse del lado del bien en este asunto; como dijo uno de los abogados cuando interactuamos con ellos: “queremos llevar los sombreros blancos, queremos ser los buenos”. Así que demos a estas empresas la oportunidad de ser los héroes e, implícitamente,  se darán cuenta de que si no son los héroes, serán los malos en muchos casos. Y comprender realmente cuál es el poder de las grandes corporaciones y no tenerle miedo a ese poder, sino trabajar para asegurarse de que sea un poder benigno. El mensaje final es un mensaje de esperanza. Hemos visto cambios más rápidos cuando interactuamos con estas empresas. Y una última estadística, que creo que es importante comprender, hace 5 años… de las ciento setenta y cinco entidades económicas más grandes del mundo, la mitad eran empresas. Hoy esta cifra supera el 75%, más del 75% de las ciento setenta y cinco mayores entidades económicas son empresas. Así que las empresas se están haciendo mucho más importantes que las naciones y los estados en cuanto a cómo se gana la vida la gente, a la forma en que vive la gente. Así que no importa si quieres o no interactuar con las grandes empresas, tienes que hacerlo. Y la buena noticia, como hemos visto, es que a veces las empresas pueden actuar muy rápida y radicalmente en la vida de los pobres.