¿Qué pueden hacer las trabajadoras para mejorar su entorno laboral?

Cecilia es una trabajadora de la maquila que, diariamente, debe recorrer casi 60 kilómetros de su casa, en Allende, a una maquiladora en el centro de Piedras Negras, Coahuila, al norte de México. A pesar de que éste es un trabajo que le gusta mucho, Cecilia notó que muchos integrantes de la comunidad han enfrentado diversos riesgos al ejercer su trabajo, en gran parte por las condiciones laborales en las que viven y por la desinformación que tienen: "La vida aquí es muy difícil. Los turnos en las maquilas son largos y mucha gente a veces hasta se arriesga para ir al trabajo”, comenta.

Además de los riesgos que conlleva trabajar con maquinaria pesada, el sólo transportarse para entrar y salir de la maquila está lleno de peligros: “las calles son muy inseguras y a veces tenemos turnos muy largos. Llegamos en la noche y todavía tenemos que caminar a oscuras y en la calle para llegar a nuestras casas. Yo, por ejemplo, a veces caminaba más de 20 cuadras cuando regresaba de un turno de madrugada", afirma.

Por si eso fuera poco, algunos de sus empleadores han optado por no respetar sus derechos: "yo trabajo en una empresa que es de otro país. Al principio, creíamos que iban a darnos un buen trato y tener mejores condiciones laborales pero no fue así. En su país, esta empresa respeta todos los derechos, pero aquí los supervisores eran groseros y nos hacían trabajar sin pagarnos horas extra, hay muchos casos de acoso sexual del jefe de área a las empleadas de su línea.  Ellos decían que como aquí eso no era ilegal, podrían comportarse de esa manera", cuenta.

Luego de intentar buscar soluciones por su cuenta, Cecilia llegó al Comité Fronterizo de Obreros (CFO). A través de la asesoría de Julia Quiñonez, coordinadora de la organización, fue aprendiendo qué podía hacer para influir en su comunidad: organizarse para defender sus derechos y recomendar a otras trabajadoras con instituciones que puedan ayudarlas. "Además de nuestros talleres de empoderamiento y asesoría legal, tratamos de conectar a las trabajadoras con otras instituciones que pueden ayudarlas”, expresa Julia.

Luego de su llegada, Cecilia descubrió que tenía una gran cualidad para poder identificar las necesidades de sus compañeras y encontrar soluciones que beneficiaban a todas. Junto con otras trabajadoras, inició una serie de negociaciones con su maquila, las cuales tuvieron resultados prometedores: en principio, los malos tratos disminuyeron y lograron que los transportes que las llevan y traen de las maquilas se acercaran mucho más a las casas de las trabajadoras. “Además de eso, ya son un poco más flexibles con nuestros turnos: ya los podemos cambiar y nos sentimos con mayor confianza para hablar con nuestros supervisores. Yo también he ayudado para que mis compañeras puedan conseguir la ayuda que necesitan, y afortunadamente muchas de ellas han podido conseguir mejoras en su vida personal”, comenta. “También he visto que el acoso se ha reducido ligeramente, sé que un par de supervisores fueron despedidos por acoso sexual y eso nunca había pasado”.

A pesar de que aún falta mucho por hacer, Julia está segura de que el CFO les ha enseñado los principios básicos para poder lograr acuerdos con sus empleadores y salir adelante: “Queremos que haya respeto: no enseñamos a hacer actos de violencia. Los enseñamos a negociar, y a que conozcan sus obligaciones tanto como sus derechos”, agrega. Gracias al apoyo del Fondo Semillas, a través de Fundación C&A, cada vez más trabajadoras pueden tener un mejor entorno laboral en el que se desempeñan y el trato que reciben.