¿Qué pueden hacer las trabajadoras cuando su salud puede estar en riesgo en el trabajo?

Juanita lleva más de 18 años realizando dobladillos a los pantalones en una maquila de Piedras Negras, Coahuila, al norte de México. Debido a que su trabajo es repetitivo y debe hacerse sin cambiar de posición, empezó a notar después de unos años un dolor muy constante en las muñecas y los antebrazos.

Luego de ir varias veces al doctor, se enteró de que lo que tenía era síndrome del túnel carpiano, padecimiento que se caracteriza por una presión constante en el nervio mediano, un nervio motor que permite el funcionamiento de manos y dedos. "Tengo que ser muy precisa en mi trabajo porque es mucho de velocidad. A veces tengo que hacer más de 5 mil pantalones al día para sacar menos de 200 pesos, porque de lo que ganamos tenemos que descontar lo del FONACOT, comedor, transporte y lo que se ofrezca", explicó.

Preocupada por su salud, Juanita visitó un especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y eventualmente le recomendó llevar a cabo una cirugía para tratar de aliviar el desgaste. Ahí supo que la empresa evalúa a los trabajadores de acuerdo con el salario que perciben. Pero luego de la cirugía, se llevó una gran sorpresa: “La empresa no está reportando el salario real que estoy ganando. Pero no solo soy yo la afectada, sino que en todas partes es lo mismo”, dijo.

Por su parte, Guadalupe, de Ciudad Acuña, no ha vivido de cerca la misma problemática de salud, pero su hermana sí: luego de trabajar en una planta de ensamblado automotriz, notó que el polvillo que desprende el estaño comenzó a provocarle reacciones alérgicas. “No solo le lloraban los ojos, sino que se le inflaman mucho y le dolían. Llegó un momento en el que no podía aguantar más el ardor y empezó a ganar menos porque tenía que ir siempre al doctor. Al final tuvo que renunciar”, recordó.

Cada una llegó al Comité Fronterizo de Obreros (CFO) por su cuenta, pero con un objetivo muy similar: buscar asesoría para poder recibir algún tipo de compensación por parte de las empresas. “Muchas veces, las trabajadoras desconocen que las empresas deben cubrir sus gastos médicos en caso de que lleguen a tener algún problema de salud derivado del trabajo. Nosotros las orientamos, les ofrecemos algunos consejos, pero también las llevamos con un despacho legal de Piedras Negras que puede ayudarlas”, explicó Julia Quiñonez, coordinadora del CFO.

 

Si bien la hermana de Guadalupe logró encontrar otro trabajo, Juanita decidió seguir la asesoría legal para lograr una compensación más justa y continuar con sus actividades laborales. Gracias a la ayuda del CFO descubrió que cuenta con la experiencia y capacidad para volverse coordinadora en su maquila, aunque aún no ha tomado una decisión sobre el tema.

 

Además, también sabe que está muy cerca de su jubilación y puede lograr una pensión. Para lograrlo, aún debe luchar porque durante sus últimos años de actividad laboral, se reporte su salario correcto, para que así pueda dedicarse a su familia y disfrutar de la vida. “Yo todavía no estoy bien, pero mi trabajo me ha gustado. Lo que me preocupa ahora es poder seguir trabajando en algo en lo que sea capaz de hacer para poder jubilarme después”, agregó.


Poco a poco, las trabajadoras de las maquilas con problemas de salud han podido aprender, gracias al CFO, que pueden luchar para hacer valer sus derechos. Gracias a Fundación C&A, que apoya al comité a través del Fondo Semillas, tienen más y mejores oportunidades para cuidar su salud y descubrir su potencial como agentes de cambio.