¿Cómo pueden las trabajadoras en las maquilas exigir mejores sueldos?

Enriqueta trabajó en las maquilas de Ciudad Acuña, Coahuila, durante aproximadamente siete años. Durante ese tiempo, formó una familia junto con su esposo y comenzó a notar que, sin importar la intensidad de su jornada de trabajo, el salario que recibían era cada vez más insuficiente para mantener a su familia. "Un trabajador promedio de las maquilas en las zonas fronterizas gana 800 pesos semanales. A veces la cifra se reduce según las deducciones que tenga: el FONACOT, la cafetería, el transporte para ellos y sus hijos, y préstamos que en ocasiones hace la fábrica a sus empleados. Algunas de mis compañeras a veces reciben cheques de 100 pesos", explicó.

Platicando con sus compañeras, Enriqueta se dio cuenta de que esto era común entre ellas, y no solo eso, sino que, incluso si sus esposos trabajaban, era aún insuficiente para todos los gastos que deben completar, en especial si tienen niños pequeños. “Cada familia tiene gastos que se necesitan cubrir. Por eso, muchas veces los padres tienen que trabajar todo el día y los niños se quedan solos y corren el riesgo de involucrarse con el crimen organizado”, mencionó.

Decidida a tratar de cambiar su situación y las de sus compañeras, Enriqueta llegó al Comité Fronterizo de Obreros (CFO) con el objetivo de conocer cómo pueden las trabajadoras exigir mejores condiciones de trabajo y mayores salarios. “Las trabajadoras no solo tienen que soportar malos tratos y salarios bajos, sino otras situaciones como acoso sexual y cuotas innecesarias. Muchas de ellas no conocen sus derechos y eso hace que muy pocas de ellas exijan que se respeten sus derechos”, explicó Julia Quiñonez, coordinadora del CFO.

Gracias al apoyo de Julia, Enriqueta comenzó una labor de investigación y contacto con sus compañeras trabajadoras. Su empatía, inteligencia y disposición para cambiar su entorno rindió frutos, y en la actualidad es la coordinadora regional del CFO en Ciudad Acuña. “Además de visitar a las trabajadoras, recopilamos la mayor cantidad de datos posibles sobre sus ingresos, las cuotas que deben pagar y los malos tratos de supervisores y algunas personas de recursos humanos. A veces han notado que las compañeras se organizan y las despiden o las cambian de planta. Por eso es muy importante hacer esos sondeos con frecuencia”, comenta.

Junto con sus compañeras, Enriqueta también les explica los artículos de la Ley Federal del Trabajo sobre salarios y trato digno, y crea talleres en los que explica cuáles son los artículos de la canasta básica en los que los trabajadores deben tener derecho a comprar con sus sueldos. “El tiempo extra es muy peleado porque el salario no es suficiente para ellas, y generalmente el tiempo extra se los pagan. Negarles ese tiempo extra es un castigo muy común con los supervisores”, detalló. “Para vivir, una familia de dos adultos y dos menores requiere aproximadamente un ingreso de $4,800 pesos mensuales. Sólo para cubrir las necesidades más básicas de alimento, transporte, uniformes y servicios de la casa. Un trabajador gana en promedio $3,200 pesos mensuales, por eso es imprescindible contar con las horas extras para poder completar el ingreso y que alcance”.

En cuatro años de trabajo con el CFO, Enriqueta ha logrado motivar algunos cambios en su comunidad: en principio, ha impulsado a que las trabajadoras ya no tengan miedo y reporten malos tratos de sus supervisores. También ha asesorado al departamento de recursos humanos en algunas maquilas para crear mejoras en los comedores. Sin embargo, los salarios siguen siendo un tema recurrente para las compañeras de Enriqueta. “Aproximadamente ayudo a 40 trabajadoras al mes, pero aún hace falta que las empresas les den un salario digno, que les permita cubrir todas sus necesidades básicas. Aún necesitamos ver más cambios para que mis compañeras puedan vivir una vida mejor”, dijo.

Gracias al CFO y a personas como Enriqueta, las trabajadoras conocen mejor sus leyes y se acercan a lograr un modo de vida digno. Estos talleres y asesorías se llevan a cabo gracias al impulso financiero que Fondo Semillas les brinda con el apoyo de Fundación C&A.