¿Cómo ayuda el empoderamiento a cambiar vidas de  las trabajadoras en una maquila?

Ángeles siempre ha vivido en casa de  sus padres en Allende, un municipio cercano a Piedras Negras, Coahuila, al norte de México. Durante varios años ha sido uno de los centros industriales más importantes del país. Fue su sueño por muchos años el tener su propio hogar, en el que pudiera cocinar para sus dos hijas, verlas crecer y desarrollarse bajo sus propias reglas. Ella veía muchas barreras para lograrlo; debía reunir los suficientes ahorros para iniciar los trámites para un crédito hipotecario, que con su escaso ingreso parecía imposible. Pero la barrera más importante estaba frente a sus ojos sin que ella lo supiera. Ángeles necesitaba reformar su autoconfianza, recuperar su voz y alzarla para que sus deseos se volvieran una realidad. Ángeles no lo sabía pero ella era una líder en su grupo de compañeras de trabajo.

Hacia finales del año 2016, Ángeles visitó las oficinas del Comité Fronterizo Obrero (CFO), una organización social en su comunidad, y descubrió que ahí se impartía GEMA, un taller de empoderamiento con perspectiva de género. Decidió inscribirse. Poco a poco, fue aprendiendo de la mano de Julia Quiñonez, coordinadora del CFO y de sus compañeras que las personas tienen un gran potencial de liderazgo, que pueden cambiar su entorno e inspirar a otros a trabajar en equipo para mejorar sus situaciones sin importar su género, puesto de trabajo o nivel sociocultural. También aprendió a reconocer los riesgos de seguridad y salud en el trabajo, cuáles eran sus derechos como trabajadora y cómo podía negociar con sus supervisores para que las prioridades en bienestar laboral de sus compañeras y de ella fueran atendidas.

Algunas ocasiones sus dos hijas la acompañaban en sus clases y así ellas también aprendieron más sobre su propia capacidad para lograr lo que se propongan. “Por ejemplo, nos enseñaron que, seamos hombres o mujeres, nos merecemos un trato con respeto y las mismas oportunidades, porque los dos valemos lo mismo”, recuerda Ángeles mientras hojea su carpeta con todas las lecciones del taller.

Sin pensarlo mucho, Ángeles aplicó para un crédito hipotecario del INFOVANIT (el sistema crediticio de vivienda mexicano) y cuál fue su sorpresa al obtenerlo. El inesperado éxito obtenido la impulsó a creer que podría cumplir también el sueño de sus hijas de festejar una fiesta de quince años y con ayuda de su familia, amistades, vecinos y compañeras de la maquila, logró una celebración para cada una que conservan hoy en fotografías pegadas al refrigerador y que su hija menor nos mostró con mucha emoción.

Su autoconfianza se fortalecía y pronto llegó la hora de intentar cambiar algunas cosas en su lugar de trabajo. Con el apoyo de sus compañeras, Ángeles logró negociar con los coordinadores para que el transporte que las lleva a la maquila y las devuelve a casa se adentrara en colonias cercanas a las viviendas de las trabajadoras. “Antes, teníamos que ir al centro de Allende para poder tomar los camiones que nos llevan a la maquila. Para muchas de nosotras eso significaba caminar más de 20 cuadras, y cuando tenemos turnos nocturnos a veces teníamos que regresar a casa a oscuras y a la 1 de la mañana o incluso más tarde. Con el tema de la inseguridad en Allende, nos daba mucho miedo regresar a casa todos los días”, afirma. Con todas las enseñanzas del taller, el cual tuvo una duración de dos años, Ángeles logró entablar un diálogo respetuoso y abierto con sus jefes y lograr que sus compañeras tuvieran condiciones de trabajo mucho más seguras.

Ángeles siempre fue una líder en su grupo de trabajo, respetada por sus compañeras y por sus jefes, sólo necesitaba recuperar su voz para probarse a sí misma los cambios de los que era capaz de generar en su entorno. "A ella la quieren mucho porque se preocupa por las demás. Sus compañeras han cooperado cuando ella ha tenido necesidad, admiran mucho su fuerza y su inteligencia y siempre la escuchan porque tiene algo bueno que decir", explica Julia Quiñonez, coordinadora del Comité Fronterizo Obrero (CFO), y quien conoce a Ángeles desde hace más varios años.

“A nuestro taller se inscribieron 25 personas, y lo terminaron Ángeles y otras 11 personas. Lo primero que les enseñamos a todas es el concepto de roles de género, es decir, con qué cualidades suelen identificar a un hombre y a una mujer. Poco a poco, les ayudamos a entender que muchas de esas cualidades no son exclusivas de un género, y que por eso, y muchas otras cosas, no son mejor ni peor que nadie, y merecen un trato igualitario dentro y fuera de sus espacios de trabajo”, concluye Julia.

El taller GEMA es una de las iniciativas que ha implementado el CFO en las localidades cercanas a Piedras Negras. Gracias al apoyo de Fundación C&A, a través del Fondo Semillas, cada vez más personas como Ángeles descubren que tienen el poder de cambiar su realidad y la de sus compañeras trabajadoras.“Una de las cosas que me enseñó este taller es a tener más confianza en mí misma y ser más independiente” dijo Ángeles.