Un hombre en una misión

Hace 4 años, Shiv Lal, se percató que la tierra de su terreno de 1.2 hectáreas, se había vuelto tan seca y dura que ya no podría cultivarla con su propio toro. Consideró mejor, contratar un tractor. Su presupuesto era bajo y habría tenido que pedir un préstamo al prestamista local, pagando intereses exorbitantes que pagaría con sus ganancias futuras. Pero él sabía que al depender de los mozones de riego, tan solo una temporada de poca lluvia lo orillaría a un ciclo de deuda de la cual probablemente no se podría recuperar.     

Cuando Shiv Lal escuchó que en su comunidad estaban promoviendo la agricultura orgánica, decidió darle una oportunidad. En su primer año, plantó algodón orgánico dentro de terreno de menos de media hectárea, siguiendo las instrucciones recibidas. No utilizó ningún químico, pesticida o fertilizante. La cosecha de ese año estuvo bien, aunque le decepcionaron los rendimientos.

De cualquier manera, Shiv Lal decidió continuar con lo aprendido acerca del cultivo orgánico. Él recuerda “Instintivamente sentí que iba por el camino correcto. Tenía que romper con el círculo vicioso de tomar dinero prestado para comprar pesticidas”.

Instintivamente sentí que iba por el camino correcto (con prácticas de agricultura orgánica). Tenía que romper con el círculo vicioso de tomar dinero prestado para pesticidas.”
Amigo de Shiv Lal -