“Mujeres inmigrantes persiguen sus sueños”

Posted by Fundación C&A on Mar 13, 2018

Con el fin de dar seguimiento a los proyectos que apoya, C&A Foundation realiza evaluaciones frecuentes de las acciones emprendidas por sus organizaciones aliadas. Las evaluaciones son importantes para consolidar las iniciativas y contribuir a lograr un cambio positivo y duradero.

Además de evaluar, nos comprometemos con los resultados obtenidos por nuestros aliados. Creemos que la comunicación es una herramienta clave para la consolidación y la legitimidad.

Una de las organizaciones cuyo proyecto fue evaluado es el CAMI (Centro de Apoyo y Pastoral del Migrante) que promueve acciones de inclusión social para garantizar los derechos de los inmigrantes.

La evaluación del CAMI reveló, entre otras cosas, la efectividad de las Mesas redondas de discusión, iniciativa que ha resultado ser una importante herramienta para el empoderamiento de las costureras y para la prevención del trabajo forzado.

Las mujeres se reúnen cada fin de semana para platicar, aprender y asegurar sus derechos. Desde 2015, más de 550 mujeres han participado en la iniciativa.

La coordinación de las mesas redondas está a cargo de la consultora Soledad Requena de Spyer, cuyo trabajo busca fortalecer la independencia económica y el espíritu emprendedor a través del empoderamiento y la transmisión de conocimiento.

Conozcamos un poco de la historia de Soledad, quien ha dedicado su vida a la causa de las mujeres inmigrantes. 

Empoderando a las mujeres

En el CAMI, el trabajo principal de Soledad es coordinar las mesas de discusión para costureras inmigrantes.

Su labor consiste en empoderar a las mujeres inmigrantes involucradas en la costura. Las acciones del CAMI están diseñadas para garantizar los derechos de estas mujeres. Ella visita talleres, ofrece clases de portugués, talleres de corte y confección, modelado y emprendedurismo.

En estas mesas redondas, las mujeres discuten sus problemas y proponen soluciones colectivas. “Al tener acceso a información sobre sus derechos, aprender portugués y abordar el emprendedurismo, ellas dan sus primeros pasos hacia la eliminación del trabajo forzado, la violencia doméstica y las prácticas laborales de explotación”, explica Soledad. “Gracias a las discusiones, las mujeres encuentran la fuerza necesaria para superar sus retos”.

Encontrar soluciones, buscar empoderamiento colectivo y aprender más y más. Siempre aprender. Soledad cree que esto es lo que ha dado a cientos de mujeres acceso a nuevas posibilidades para construir una vida con dignidad, justicia social y solidaridad. “Muchas vienen de situaciones de vulnerabilidad extrema, de trabajo forzado, y hoy ya tienen sus propios talleres. Vamos por buen camino”.

Superación  

Soledad tenia 21 años cuando se marchó de Perú, su país natal, para buscar una nueva vida en Brasil. Escogió Mina Gerais. En la región del Triángulo Minero, se casó con un brasileño y tuvo su primer hijo antes de obtener su título en servicio comunitario de la Universidad Federal del Triángulo Minero en Uberlândia.

A finales de los ochenta, en Mina Gerais, Soledad era inmigrante, joven madre y estudiante. En la calle le preguntaban si era la niñera; en las tiendas le preguntaban si era japonesa; en la puerta de su propia casa le preguntaban si era la empleada doméstica o si venía de la región pobre del noreste.

Con una voz tranquila y mucha paciencia, ella les explicaba que era inmigrante, la madre del niño y que tenía su propia casa. No se sentía aceptada por la comunidad en la que vivía y muchas veces tampoco por sus compañeros de la Universidad. Incluso por la mayoría de sus profesores. Aun así, era una buena alumna y terminó sus estudios como una de las mejores de su clase.

Se graduó, tuvo otro hijo, se separó de su esposo y terminó una maestría. Pero por muchos años, siguió siendo la niñera, la empleada, la japonesa, la del noreste. Se la veía como una forastera, como alguien socialmente inferior. Pocos conocían su historia o tenían curiosidad por conocerla. Así vivó durante muchos años.

Con el tiempo, superó la discriminación, superó el miedo. No se rindió ante las adversidades. Con una dedicación envidiable, escribió, paso a paso, su historia de éxito que merece ser contada. Hoy, a sus 60 años, sigue teniendo la misma voz tranquila y la misma paciencia que cuando era estudiante, madre joven, inmigrante buscando trabajo, aceptación y dignidad.

Aceptación y afecto

Hace 40 años que llegó a Mina Gerais, pero tiene la misma serenidad al demostrar, con palabras y hechos, que solo hay una forma de responder a la discriminación ya los prejuicios: con paciencia, dedicación y amor. “Encontré aceptación y afecto en Brasil, pero también encontré discriminación de la gente que no me aceptaba”, recuerda.

Soledad ha llegado a sus 60 años llena de energía, decidida a hacer su vida lejos de su país. “Cuando regresé por un tiempo a Perú, encontré a mi país bajo el gobierno de Fujimori, quien cometió atrocidades y persiguió a aquellos que defendían los derechos humanos. No me quedé mucho tiempo y regresé a Brasil”.

Con la tranquilidad que en el pasado venía de sus orígenes de inmigrante, hoy se dedica a la misión que eligió como forma de vida: “Mi trabajo es defender los derechos de las mujeres inmigrantes”.

Ahora se dedica a esto y explica: “Convertí el enojo en solidaridad; el dolor, en un gesto de amor. Siempre existirá la discriminación, pero nada debería detener a las mujeres inmigrantes a cumplir sus sueños”.

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Door-to-door human rights

Evaluación: Alianza de C&A Foundation con CAMI

Evaluación: Alianza de C&A Foundation con Missão Paz